Autor: Fernando Pascual
Una señal de progreso de un pueblo es el esfuerzo por superar las discriminaciones, las violencias y las injusticias hacia los miembros más débiles de la sociedad.
La
historia nos muestra que tal progreso no ha sido nunca fácil, que se han dado
avances y retrocesos. Millones de seres humanos han sido perseguidos o
maltratados de mil maneras, simplemente por ser diferentes, pero, sobre todo,
por tener una capacidad reducida de defensa, por ser débiles.
La lista del recuerdo podría ser inmensa. Pensemos en los vencidos después de una batalla: muchas veces quedaban expuestos a todo tipo de violencia por parte de los vencedores. O pensemos en las mujeres en tantos pueblos y culturas, tratadas como ciudadanos de segunda clase, sometidas a infinidad de ultrajes, excluidas de las grandes decisiones de los pueblos, tratadas a veces como esclavas. O en muchos niños, golpeados, mutilados, esclavizados, explotados. O en los esclavos o las personas de una raza o religión diversa, menos “fuerte” que la raza o religión dominante.