Autor: Fernando Pascual
A finales del siglo XIX un famoso neurólogo afirmó que el pensamiento humano no es más que una secreción del cerebro. Desde entonces, se han sucedido numerosas discusiones sobre la relación entre la mente y el sistema nervioso (lo físico, lo químico, lo material).
Los espiritualistas afirman que la inteligencia es algo que escapa a los límites de la actividad neuronal. Por su parte, los “materialistas” consideran que nuestras más nobles intuiciones y nuestros gestos altruistas no son más que un resultado de algo que no podría ser de otra manera desde el punto de vista físico-químico: serían el fruto de nuestras neuronas, o, en el mejor de los casos, de la interacción entre cerebro y ambiente, de acuerdo a rígidas leyes que la ciencia podrá determinar en un futuro más o menos cercano.