Autor: Fernando Pascual
Puedo salir de casa o quedarme a leer un libro. Puedo llamar a un amigo o dedicar este tiempo a un familiar. Puedo estudiar para actualizarme o ver un vídeo sobre la situación actual.
Ante
nosotros hay un número más o menos grande de alternativas. Algunas son casi
invisibles: no me pasa por la cabeza que puedo leer un buen libro de filosofía
porque nadie me ha hablado sobre él.
Otras alternativas son como un reclamo que me atraen con fuerza porque aparecen una y otra vez, como la propaganda que insiste en que sin esa computadora nueva no podré mejorar el rendimiento en mi trabajo.