Autor: Fernando Pascual
Nacer, crecer, conservarse. Luego, inicia el proceso de la propia
corrupción. Lo que empezó a vivir camina hacia su término.
Para evitar una corrupción precoz hace falta conservar la salud, evitar
lo que daña, consolidar lo bueno.
La corrupción destruye. No sólo a quien estuvo vivo. También a los
grupos, a las familias, a las naciones.
Porque la corrupción en los sanos principios éticos daña a las personas y a quienes están a su lado: no puede sobrevivir una sociedad cuando la ambición y la mentira penetran en los corazones.
