Autor: Fernando Pascual
Dos más dos son cuatro. Lo cual vale aquí como en la parte opuesta del planeta.
Puestas unas premisas se obtiene una conclusión. Si matar es un delito grave, y si todo delito grave merece una pena adecuada, también al que mata hay que aplicarle esa pena.
Cualquier educador sabe lo importante que es enseñar buenas premisas y guiar a obtener las conclusiones adecuadas. De nada sirve tener premisas buenas si luego se razona mal. A la vez, puede ser sumamente dañino tener premisas equivocadas cuando uno con lógica perfecta concluye en algo falso y, en ocasiones, dañino.