Autor: Fernando Pascual
Quisiéramos que las relaciones humanas fuesen perfectas: claras, lineales, sin engaños, sin confusiones, sin gestos de traición, sin invasiones inadecuadas en lo que se refiere a la vida privada.
La realidad, sin embargo, es muy diferente. Una palabra repetida fuera de contexto, un momento emotivo que lleva a hablar más de lo oportuno, un término usado de modo inadecuado, un retraso debido a descuidos más o menos inocentes, crean miles de malentendidos que enrarecen las relaciones y que pueden iniciar, por desgracia, situaciones de conflicto.