Autor: Fernando Pascual
Una de las estrategias típicas de las ideologías consiste en manipular
el lenguaje. Por ejemplo, cuando se evita sistemáticamente usar la palabra
asesinato cuando interesa que no aparezca.
Manipula el lenguaje el dictador sanguinario que intenta una y otra vez
no llamar asesinato a la eliminación de sus adversarios políticos. Dirá, por
ejemplo, que se trata de ajuste de cuentas, de daños colaterales, incluso de
sacrificio para lograr mejoras.
Omitir el uso de un término sirve para el triunfo de los propios intereses, pero nunca llega a destruir la realidad. Porque un asesinato sigue siendo un asesinato aunque se le llame de mil maneras diferentes.