Autor: Fernando Pascual
Una mirada dice más que mil palabras. También en el mundo de los
hospitales y las consultas, de las inyecciones y de los análisis, las miradas
tienen un lugar insustituible.
Uno de los peligros del mundo moderno consiste en la despersonalización
en la medicina. Si un médico se concentra intensamente en los datos numéricos y
en las variables que describen la situación de un paciente, y si apenas le
dirige una mirada, ese peligro se hace tristemente realidad.
Por eso es importante no limitarse a las informaciones y los números, sino abrir los ojos de la cara y del corazón para vislumbrar qué siente, qué piensa, qué espera, qué necesita esa persona concreta que ahora se pone en manos de médicos y enfermeros en busca de ayuda para sus dolores y sus miedos.