Autor: Fernando Pascual
Para Aristóteles un gobernante, que lo sea de verdad, busca el bien de
la ciudad, que coincide con el bien de quienes viven en ella.
Podríamos preguntarnos si también hoy los políticos, legisladores,
jueces, policías y otros administradores públicos buscan ese bien de la ciudad
y de sus habitantes.
Un indicador para responder es bastante fácil: ver si después de una normativa mejora la vida de las personas, si hay más armonía social, si disminuyen los delitos, si la economía satisface las necesidades fundamentales.
