Autor: Douglas Merlini
Todos hemos experimentado alguna vez la pérdida de un ser querido. La muerte es incomoda a todos, pues es misteriosa. No sabemos lo que vendrá después, pero si vivimos en medio de tantas maravillas de Dios en esta vida, ¿cómo no será mucho mejor lo que vendrá después de ella, al estar viviendo con Dios?
Una niñita de nueve años había perdido su perrito, su mejor amigo, el de tantas aventuras. Estaba llorando mucho, mientras miraba por la ventana cómo enterraban a su mascota.



