Autor: Fernando Pascual
Puedo pensar desde afirmaciones que veo como “seguras” y que
no dejan espacio a alternativas. O puedo pensar con una mente abierta a
diversas opciones.
Por ejemplo, al escuchar la noticia de la muerte repentina,
en la calle, de una persona joven, puedo pensar que habrá sido un infarto. O
puedo pensar en otras posibles causas de muerte: un ictus, una medicina mal
tomada, un resbalón desafortunado...
Desde luego, hay alternativas que se desvelan rápidamente como falsas: en el caso de la muerte del joven, no tiene sentido pensar en un posible atropello cuando las cámaras de seguridad recogen claramente cómo se caía mientras caminaba por una calle solitaria.
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