Autor: Fernando Pascual
Frecuentemente los seres humanos analizamos el pasado. Lo hacemos desde perspectivas diferentes, con mayor o menor competencia, según prejuicios deformantes o desde angulaciones aparentemente serias.
Al analizar el pasado, resulta fácil incurrir en una de entre dos posibles miradas opuestas. La primera reconoce sobre todo elementos positivos en las épocas anteriores. La segunda señala y denuncia especialmente elementos negativos, errores y comportamientos dañinos.
Entre la primera mirada y la segunda se dan análisis más cercanos a la una o a la otra. No faltan quienes reconocen que casi siempre están mezclados, como en todo lo humano, aspectos positivos y aspectos negativos.