Autor: Fernando Pascual
Se han formulado diversas críticas contra la “educación tradicional”. Una de ellas consiste en acusarla de ser pasiva: el profesor o maestro se limitaba a impartir enseñanzas, mientras los alumnos las recibían pasivamente. De esa crítica nace la famosa contraposición entre enseñanza activa y enseñanza pasiva.
Esta crítica, sin embargo, deja de lado un aspecto que no puede faltar en ninguna situación educativa. En la misma siempre se conjugan dos actividades: por un lado, la de quien enseña; por otro, la de quien aprende.
Si vamos al núcleo de la cuestión, notamos que una dimensión típica del conocimiento humano consiste en recibir, acoger, dejarse influenciar por los sentidos (lo que vemos u oímos) y por las personas (lo que escuchamos desde un lenguaje significativo).