Era
una comida sencilla, de grupo. Un importante personaje de la Iglesia católica
comentaba cómo el mundo ha cambiado, cuántas son las dificultades de la gente
para aceptar el mensaje de Cristo, y cómo abordar esta situación.
En un
momento determinado, el personaje ofreció su parecer: llega la hora en la que
la Iglesia tiene que tomar conciencia de lo que pasa si quiere ser aceptada por
los hombres de nuestro tiempo.

