25 de agosto de 2014

¿Los buenos deseos cambian la vida?



Autor: Celso da Silva

Todos los seres humanos llevan en su corazón algún buen deseo capaz de cambiar su vida y la vida de otros para bien.

Al mismo tiempo, nadie puede negar que en la vida surgen obstáculos, problemas, a veces nos topamos con calles sin salida: la muerte de un ser querido, una enfermedad que condiciona y limita, un contratiempo o un accidente repentino.

Entonces se vuelve cierto lo que suelen decir: la vida es dura y cruda. Y así nuestros buenos deseos parecen ser parpadeos de luciérnagas en la oscuridad: al final no alumbran nada.

18 de agosto de 2014

El pecado y la santidad



Autor: Fernando Pascual

Un pecado nos apena. Porque ofendimos a Dios, porque pisoteamos nuestra conciencia, porque dañamos a otros (aunque no nos demos cuenta), porque herimos a la Iglesia.

Desde esa pena, si tenemos confianza y nos abrimos a la gracia divina, surge el arrepentimiento. Llega la hora de pedir perdón. Entonces acudiremos al sacramento de la confesión, y tomaremos un generoso propósito de enmienda.

Pero a veces el pecado deja en nuestras almas la idea de que ya no podemos ser santos. Quizá habíamos trabajado por un tiempo para evitar un pecado, para extirpar una mala tendencia y para ser más buenos. Un momento de rabia, un pacto con el placer, una ambición que nos impidió ayudar a un pobre, y un nuevo pecado apareció en nuestras vidas: ¡otra vez caímos!

11 de agosto de 2014

La verdadera amistad está en el corazón



Autor: Leonardo Ramírez

El corazón echa raíces y crea vínculos con aquellas personas con las que nos relacionamos frecuentemente, pero la separación física no supone una ruptura de estos vínculos. Aunque el destino nos haya alejado físicamente de nuestros amigos, la verdadera amistad trasciende tiempo y espacio, porque vive en el corazón.

Desde pequeños experimentamos lo difícil que es separarse de los seres queridos. No es raro que como niños hagamos berrinche en los primeros días de escuela cuando nuestra madre nos deja en manos de la maestra.

4 de agosto de 2014

Desintoxicarse



Autor: Fernando Pascual

El veneno entró en el alma. Lecturas, conversaciones, blogs, pensamientos: un enjambre de insinuaciones e ideas avanzaba, poco a poco, hasta sembrar angustias, sospechas, miedos, desconfianza.

Otras veces el veneno entró desde una injusticia: no es fácil vivir en paz cuando el daño vino de un amigo, o cuando vimos a un ser querido bajo las garras de los opresores.

Es fácil envenenarse. En ocasiones uno mismo deja correr sus pensamientos hasta encontrar culpables en quienes nada malo han hecho, o busca voces malignas que siembran dudas y apagan esperanzas. En otras ocasiones el veneno se insinúa desde quien dice ser amigo y vierte sobre nosotros el veneno malévolo del aguijón que nos deja bien clavado.