Autor: Fernando Pascual
Un sistema político está
dañado en sus raíces si considera que son susceptibles de votaciones
parlamentarias o de referendums populares leyes que permitan el crimen, la
intolerancia, la violencia, las guerras de agresión, el racismo, la eutanasia,
el aborto.
¿Por qué? Porque cualquier
sistema político mínimamente justo se construye desde el respeto de los
derechos fundamentales de todos y de cada uno de los seres humanos.
Entre esos derechos está el
más básico de todos: el derecho a la vida. Por lo mismo, ningún sistema político puede
ser considerado justo si deja abierta la posibilidad de que un dictador, un
gobierno, un parlamento votado por el pueblo o un referéndum popular aprueben
una ley que permita abortar a los hijos antes de nacer.




