Autor: Fernando Pascual
La
solemnidad de la Asunción nos alegra de un modo muy íntimo: una de nosotros,
hija de Adán y de Eva, está ya, para siempre, con Dios. Desde el cielo, nos
acompaña con su cariño de Madre, nos cuida como a hijos pequeños y necesitados.
¿Por qué ha
triunfado la Virgen? Porque puso en Dios toda su fe y su esperanza. Porque toda
su vida fue un acoger la bendición de Dios, como vemos en el canto del
“Magnificat”.





