1 de enero de 2018

El final de una novela

Autor: Fernando Pascual

Es obra tuya. Depende de tu mente, de tu corazón, de tus manos. Tú decides cómo son los protagonistas, qué piensan, qué hacen, qué sienten.

Por eso, también el final está en tus manos. Como una especie de divinidad griega, proyectas y controlas el desenlace de toda la trama.

Eres, novelista, un subcreador, como explicaba Tolkien. Tienes un dominio completo sobre tu obra, aunque a veces escuches consejos de otros.

Por eso tu capacidad creativa es tan diferente de la realidad. Aunque inventes personajes "muy reales", aunque la trama parezca verosímil, todo resulta muy distinto del mundo concreto...


El final de la novela gustará o no, pero los que la lean están sometidos a tus decisiones. Quizá alguno coja un bolígrafo o un teclado y reescriba todo, pero entonces elaborará una obra diferente de la tuya.

Este libro que acabo de leer te pertenece. Lo has compartido, lo has puesto ante miles de ojos curiosos. Conquistaste a tus lectores, y los hiciste caminar por donde tú querías.

Luego, ellos, como tú, volverán sus ojos a la vida concreta, a ese día a día que caracteriza nuestro caminar humano.

La existencia, tú lo sabes como yo, es muy diferente a cualquier novela. No la controlamos, ni sabemos lo que ocurrirá mañana.

La monotonía de muchos días casi idénticos no borra el misterio de ese futuro tan imprevisible, con golpes de fortuna o con accidentes amargos.

Seguimos en camino. Tu inspiración me ha hecho pensar, nuevamente, en las incógnitas de la vida. Algo en tus líneas ha puesto en mi corazón un modo diferente de ver las cosas.

Un día, descubriremos cómo Dios guiaba nuestros pasos, no como un novelista que todo lo controlaba, sino como un Padre que dio a sus hijos una libertad grandiosa y, a veces, terrible.


Al llegar al final de nuestras vidas, espero que tú y yo podamos encontrarnos en un cielo donde brille un gozo mayor que el de tus páginas más inspiradas, y que supere en mucho lo que esperábamos en nuestros mejores sueños.

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