Autor: Fernando Pascual
Una calle oscura puede asustar, pero no crea automáticamente un peligro. Internet puede ser fuente de acciones incontroladas, pero no crea a los malhechores del ciberespacio.
Parecen
afirmaciones obvias, pero en ocasiones vale la pena recordarlas. Porque una
calle oscura no convierte a nadie en ladrón, ni Internet arrastra a algunos
(por desgracia, a muchos) a insultar a inocentes.
El delincuente existe antes de la calle oscura, sea porque tiene el mal hábito de robar, sea porque se despierta en su corazón esa idea terrible cuando cree que surge la oportunidad de un robo “fácil”.