Autor: Fernando Pascual
Tocamos continuamente la lucha entre el bien y el mal. En la familia y en el trabajo. En la ciudad y en el Estado. Entre amigos y con desconocidos.
Esa lucha penetra también en
lo más profundo de mi corazón. A veces opto por el bien: soy generoso, perdono,
fomento la paciencia, me comprometo a ayudar a familiares, amigos y conocidos.
Otras veces elijo el mal: busco sólo mis intereses, me dejo atrapar por la
avaricia, envidio a quien parece tener éxito, daño con mi lengua a cercanos o
lejanos.
Se trata de una lucha que recorre toda la historia humana, y que llegó a niveles inauditos durante la vida de Cristo: el Maligno en persona tentó al Maestro, y desencadenó odios que llevaron al drama del Calvario.