Autor: Fernando Pascual
Varios autores han observado cómo el hombre produce instrumentos, y
cómo el uso de esos instrumentos cambia al hombre.
Pensemos en el arado: facilita la producción agrícola, permite mejoras
en el modo de comer y en la salud, otorga más fuerza al hombre. Ello abre
espacio a más tiempo libre, a un aumento de población, y a cambios en los modos
de vivir.
Pensemos en la escritura, la radio o la televisión. Con agudeza, Marshall McLuhan reconocía cómo esos cambios en los modos de recoger y transmitir ideas e imágenes alteraban los modos de pensar, incluso los estilos de vida, de la gente.