24 de agosto de 2015

Se sabe más por viejo…



Autor: Álvaro Correa

“Quemad viejos leños, bebed viejos vinos, leed viejos libros, tened viejos amigos”, decía el Rey Alfonso X el Sabio.

Quizás esto suene extraño en algunos oídos, sin embargo, es una invitación amable para valorar la experiencia y sabiduría de las personas mayores, la historia sobre la que se apoya nuestro presente, y la conveniencia de pedir consejo antes de echar a andar las novedades.

Cada generación es como un escolar de primaria, necesitada de paciencia para escuchar y de empeño para ejercitarse, antes de asumir posturas definitivas. Los borrones y las tachaduras de la historia, a nivel personal e institucional, muchas veces nacen de la precipitación y de la mirada olvidadiza del bien recibido y de las lecciones ya dadas en el pasado.


Valoremos la prudencia de acudir a “lo viejo”, pues nos ayudará a discernir sobre la conveniencia de introducir cambios de ruta en nuestra manera de pensar y de comportarnos.

Nuestra piel joven debe acariciar aquella arrugada de los que se han desgastado por darnos la vida. Seremos “sabios” como el Rey Alfonso, si sumamos nuestra fuerza joven a la experiencia de los “viejos”.

Al cabo de unas décadas, los jóvenes de hoy seremos los ancianos del mañana; así que estamos en el dulce momento de acumular sabiduría, experiencia, virtud e ilusiones.

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