Autor: Fernando Pascual
Un robo, una calumnia, una piedra arrojada para dañar: son formas de injusticia que generan dolor, incluso rabia.
Cuando sufrimos una injusticia, podemos reaccionar de muchas maneras. Pero también podemos reflexionar sobre ese gran misterio de la libertad humana.
Hay injusticias porque mentes y corazones se dejan arrastrar por malos deseos, por avaricias, por odios, por envidias, por formas casi absurdas de maldad.
Quienes sufren la injusticia, se ven privados de bienes materiales o de bienes espirituales. Faltará incluso comida en la mesa, o habrá que ir al hospital para curar una herida provocada por un agresor despiadado.


