Da un poco de escalofrío leer artículos médicos en los que se describen los
dolores físicos más agudos que podríamos padecer. Entre otros estarían la
rotura total de los ligamentos, las quemaduras graves, el cólico nefrítico, el cáncer
de huesos, etc.
Ahora bien, opinan que un dolor extremo proviene de la neuralgia del
trigémino. ¡Dios nos conceda el don de la salud o la fortaleza necesaria para
sobrellevar la enfermedad! En todo caso, lo importante es agarrarnos bien de su
mano y nunca soltarla.
Pero bien, otra cuestión sería si se pueden clasificar los dolores del alma
y del corazón… Esto escapa al microscopio. Podríamos decir que cada quien sufre
de manera personal y que ese dolor es incomparable e intransferible. No se
puede medir.









