Autor: Fernando Pascual
Quizá parezca un sueño, pero muchos luchan por conseguir una moratoria mundial de la pena de muerte. Grupos políticos, movimientos sociales, personas que pertenecen a distintas religiones, se unen para alcanzar esta meta. Parlamentos de algunos países apoyan el proyecto, y buscan que los organismos internacionales (Unión Europea, Naciones Unidas) asuman un proyecto tan ambicioso.
Quienes han manchado sus manos con asesinatos miserables, merecen ser castigados. Los familiares de las víctimas necesitan un fuerte apoyo humano, moral, económico, jurídico, para afrontar el dolor y los daños producidos por culpa de injusticias criminales.
El estado nunca debe olvidar su misión de defender la justicia, proteger a los inocentes y garantizar indemnizaciones suficientes para las víctimas. A la vez, el culpable merece un castigo adecuado a sus faltas, que le permita recapacitar, arrepentirse, incluso resarcir de algún modo a quienes han sufrido daños directos o indirectos por sus delitos.