Autor: Fernando Pascual
Habíamos puesto nuestra
confianza en un amigo, un familiar, un compañero de trabajo. Creímos que era
bueno, que guardaría un secreto, que estaría a nuestro lado en los momentos de
dificultad. Pero un día descubrimos el engaño, sentimos una pena inmensa ante
la traición menos esperada.
El desengaño deja heridas
profundas en los corazones. Después de haber convivido durante cierto tiempo
con una persona tal vez llegamos a pensar que la conocíamos. Pero ella
(como también podemos hacer nosotros) quizá escondió algún aspecto de su propia
vida. O quizá, algo que ocurre con más frecuencia, era realmente una buena
persona, pero ha tenido un mal momento y no supo estar a la altura de lo que
nosotros esperábamos de ella.

