Autor: Álvaro Correa
Desde que el hombre tuvo que ganarse el pan con el sudor de su frente, la
humanidad trabaja. En circunstancias normales nuestro primer punto de
referencia fue el empleo que ejercía nuestro propio padre y quizás éste fue la
inspiración inicial o la chispa que encendió la profesión que desempeñamos hoy.
Cierto, no necesariamente pisamos las mismas huellas, pero nuestro hogar
fue el trampolín de lanzamiento hacia el mundo laboral. En este sentido,
algunas personas, por lo general empeñada en oficios manuales, han llegado a un
grado increíble de habilidad.




