Autor: Navegando entre ideas
El P. Gaston Courtois dejó unos cuadernos en los que reflejaba su profunda vida interior. Entre sus líneas se descubre un alma contemplativa. Recogemos aquí algunos de sus párrafos, que imaginan lo que Dios mismo susurraba en su alma (y seguramente en el alma de tantos católicos contemplativos).
[Habla el Señor] “No pierdas tu tiempo obrando sin amor.
Yo soy la savia de tu alma.
Mi amor tiene sonidos armónicos tan variados como potentes. Para oírlos, hay que vivir en simpatía constante y profunda conmigo. En este caso, la sinfonía se amplia en variaciones múltiples en lo íntimo del corazón que canta al unísono con el mío.
















