Autor: Fernando Pascual
Es obra tuya. Depende de tu
mente, de tu corazón, de tus manos. Tú decides cómo son los protagonistas, qué
piensan, qué hacen, qué sienten.
Por eso, también el final está
en tus manos. Como una especie de divinidad griega, proyectas y controlas el
desenlace de toda la trama.
Eres, novelista, un
subcreador, como explicaba Tolkien. Tienes un dominio completo sobre tu obra,
aunque a veces escuches consejos de otros.
Por eso tu capacidad creativa
es tan diferente de la realidad. Aunque inventes personajes "muy reales",
aunque la trama parezca verosímil, todo resulta muy distinto del mundo
concreto...



