Autor:
Fernando Pascual
La
caída del muro de Berlín en noviembre de 1989 era inevitable por un simple
motivo: una vez que se concede libertad de movimiento a las personas, los muros
pierden su sentido.
La
cadena de eventos que culminó en la “muerte” del muro había tenido su inicio
con la apertura de fronteras entre Hungría y Austria en agosto de ese mismo año
1989. Pronto miles y miles de alemanes de Este empezaron a pasar por Hungría
hacia Austria: dieron así el “salto” más allá de la cortina de hierro.
Luego,
medidas, contramedidas, la decisión de permitir el libre tránsito a los
ciudadanos de Alemania Oriental, y la marea humana que hizo el muro
insostenible...


